Presbítero Cipriano Ibáñez García: Un cura innovador

el Domingo, 25 Noviembre de 2012.

 

            El estilo salesiano, bien se inspire directamente en San Francisco de Sales o San Juan Bosco puede hacer un cura párroco, un gran innovador o un magnifico constructor. Todo ello sin prescindir de lo que es trabajar para forjar una nueva juventud.

            Al padre Ibáñez siempre le manifesté: prefiero trabajar con los adultos y no con la juventud. Me respondía: me gusta trabajar con los muchachos. Es cuestión de preferencias y de carismas especiales, pues “el don que cada uno haya recibido, debe ponerlo al servicio de los demás, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”

            Los padres salesianos llegaron a Moca en década de los cuarenta. La actividad de los párrocos y sus “tenientes curas”, se limitaba a la administración de los sacramentos, sin previa preparación, las misas, los viáticos, los novenarios y las visitas mensuales a las capillas de los campos.

            Con la llegada del padre Flores, S.D.B., comenzó algo de suma importancia: la catequesis a los niños y la atención directa a la juventud. Aún recordamos con cariño al Padre Leyva, a quien el párroco Antonio Flores le encargó la acción católica de aquella época.

            Los párrocos que siguieron al Padre Flores continuaron su labor pastoral bajo un mismo patrón.

            Las variantes se notan con la llegada de Cipriano Ibáñez. Pero es justo consignar que el ejercicio pastoral del padre Ibáñez, en su primera etapa coincidió con los cambios post conciliares, cuya influencia se hizo sentir en toda la iglesia Católica mundial.

            El Padre Cipriano Ibáñez, fue cura párroco de Moca, en dos ocasiones. En la primera confrontó problemas serios de ocupación del santuario del Corazón de Jesús, por jóvenes revoltosos o revolucionarios como usted lo quiera ver. Situación tan difícil como aquella que se le presentó al Maestro: ¿Es justo pagar tributo al César? El Padre fue colocado entre la espada y la pared: dejaba entrar al P.N. para que manu militari expulsara a los jóvenes invasores, que lo menos que hacían era tocar constantemente las campanas y orinarse en las baldosas, o vencerlos por agotamiento. Cualquiera que fuera la postura tendría un sector importante en contra.

            El cura prefirió “proteger” esa juventud. Apoyarla que es diferente, dejar que le pasaran los alimentos, dialogar con algunos, no dejar que la mano dura de la policía penetrara con la obligada secuela de muertos o heridos.

            La fundación del Colegio Don Bosco, sirvió también de entrega al trabajo de la educación, al Padre Ibáñez y sus directores. Por suerte, el párroco contó con un hombre de la talla moral e intelectual de Reverendo Padre Ramón Alonzo. Luego los padres Ramperez y Aurelio continuaron haciendo navegar la nave del colegio, entre la borrasca de algunos profesores intransigentes o una mayoría que quería la enseñanza en paz y justicia.

            El Padre Ibáñez pasó por la pena de ver morir a compañeros de valor moral, religioso y humano incalculables: el Padre Vicente, Padre Aurelio, Padre Pedro, Padre Carlos, finalmente cayó el propio Padre Cipriano Ibáñez.

            También se adelantaron hacia la eternidad algunos laicos de inapreciable valor apostólico: Alcibíades Alburquerque, Quillo Belliard, Federico Frías, Toñito Cabreja y la lista continúa, a la cual se deben agregar algunas damas.

            ¿Fue innovador el Padre Ibáñez, en su ejercicio pastoral? Es mejor expresar que daba un toque especial a cada movimiento apostólico para hacerlo más funcional.

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